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NO NACIMOS CON FUTURO
PARTE 1
Medellín, 20 grados, 6 AM, 22 de Diciembre de 1995, el olor a café recién preparado me despierta, me ducho con agua calentada en olla y tirada con un tazón; me pongo el uniforme del colegio, me tomo el café y apenas miro el pan; ¡de prisa, de prisa! si me deja el autobús estoy perdido, me siento cansado junto a un señor que duerme con la cabeza apoyada en la ventana; observo que sus ropas están desgastadas y sus uñas están negras, seguro que trabaja en la plaza del mercado, ¡ Dios…por fin llego!, menos mal es el último día aunque por otro lado eso significa vacaciones y vacaciones significa más tiempo en el barrio y eso no me gusta, a eso de las 2, vuelvo a casa subo por una de las empinadas calles de mi barrio y como muchas otras veces doña Marta Campos, señora de vestido de flores y grandes caderas; también un gran talento comunicativo, para variar estaba envuelta en la típica pelea de vecinas por un chisme; esta vez gritaba algo del honor de la hija de doña María Londoño, señora de baja estatura y muy mal humos y tendera del barrio, a parte de gritos, insultos y malas palabras, además de muchos curiosos no pasaba mucho más.
Me llamo Álvaro Grajales y este es mi barrio, al Norte de Medellín, vivo en un sitio donde estoy seguro que la normalidad está muy lejos de la del resto, o eso deduzco por lo que veo en la televisión….
Aquí la gente se divide en dos clases, los que salen de noche y los que salen de día y aquí comienza la historia de mi barrio…………..
PARTE 2
Don Arturo Gómez como cada día, tal como mucha gente sale a trabajar por un mínimo; como casi toda la ciudad en la noche, al salir del trabajo se gasta el poco dinero que saca con su sudor, tomando aguardiente barato; siempre se le ve subir por la calle caminando ladeado con la camisa por fuera, con su amigo Hugo . La verdad es que es una escena muy graciosa, ya que siempre cantan la misma canción y siempre al llegar a casa es el mismo problema con sus respectivas parejas: ¡sinvergüenza! ¡descarado!, siempre borracho…
Francisco Herrera alias “Don pacho”, mirada fría, muy fría, es una de esas personas que es mejor no mirar a la cara, es como si leyera tu alma: sabe lo que piensas, sabe quien eres, sabe si tienes miedo o no, porque sino lo tienes te mira fijamente y te hace sentir que algo no va bien, es una sensación de peligro, como si la mismísima calavera te mirara para decidir tu vida; es lo que se dice un bandido viejo.
Una vez como casi todas las noches sonaban disparos, solo que esa noche era frente a mi casa, me pudo la curiosidad, había un hombre que cojeaba descansando en el antejardín de mi casa; de repente Don pacho, aparece con dos de sus hombres y lo ajustician a balazos. Al día siguiente, agentes de la judicial interrogaban a todo el barrio, pero como ley no escrita de la que escrita de la que es en 1995 la ciudad más peligrosa del mundo “nadie vio nada, nadie supo nada y nadie escuchó nada”. Ley de ciudad, sin ley, ley del miedo, simplemente es algo para olvidar como anécdota más.
Juan Aguirre alias “Bandera”, recolector de cartones, jardinero, lavador de coche, peón de obra, ladrón a tiempo completo, pintor y gran forofo de uno de los equipos locales (de ahí su apodo), es lo que vulgarmente se llama un todero.
Recuerdo que siempre que hay un muerto en el barrio, Bandera está ahí, casi tan rápido que apuesto que ha escuchado muchos últimos alientos, siempre cual buitre carroñero para quitar a los difuntos cuanta cosa de valor halla.- ya no lo necesitaran.- según reza el individuo.
PARTE 3
Juliana Restrepo, 18 años, cuerpo de escándalo, poco inteligente, siempre linda, siempre hermosa, siempre lista para cualquiera con coche y buen vestir; sus aspiraciones no pasan mucho más de conseguir un hombre que la haga vivir como una reina, casi estoy seguro que al igual que muchísimas otras de su especie terminará con un embarazo no deseado de uno de los bandidos del barrio (que es lo común en estos barrios). Una vez me habló como si de un enemigo se tratase, solo le pregunté la hora y me miró como si tuviese la peste y aunque no estuvo bien casi me da pensar su predecible futuro.
Andrés Correa, alias “El Loco” 16 años, vive al minuto, segundo a segundo, tiene una moto de alta velocidad, va armado, pues siempre la muestra y alardea de su puntería; es una persona de esas que se dicen de gatillo fácil, de las que por una mirada matan, de las que roban a su propia familia solo porque siente que es superman, muchas veces lo he visto salir de casa de Juliana a escondidas, se dice que ha jurado guerra con Don pacho justo por una mujer de dudosa reputación; otros dicen que fue porque amenazó a doña Marta Campos que andaba divulgando que la hija de la tendera, la anteriormente mencionada (yo pienso que es simplemente el león joven que sucede al viejo).
Llego a casa pero parece no haber nadie, observé que “Don pacho” se esconde en un portal vecino, Andrés “El Loco” sale de casa de Juliana mira a ambos lados y no ve que “Don pacho” le espera, paciente, respira profundamente, sabe que su momento se acerca y sabe que no puede fallar; el joven Andrés le tiene ofendido, pues sabe que tarde o temprano este intentará matarlo, además está Juliana que la verdad le gusta mucho y no estaría mal que estuviese libre.
PARTE 4
Todo sucede muy lento, se escuchan muchos disparos, casi me resuenan los oídos. Veo que Andrés cae tendido con un revolver en la mano, Juan Aguirre se tambalea con la mano en el estómago bañada en sangre.
¡Mierda! todo se ve extraño como cuando se está borracho, se me caen los libros del colegio, mi cuerpo no coordina, siento frío o calor (ya no lo sé); solo sé que todo se me entumece y siento que mi mano mojada en sangre apenas responde a mis deseos de moverla; me siento y me desvanezco cansado, mis ojos se apagan, “Bandera” me quita el reloj, (ahora lo sé) casi con la llegada de la muerte, como una premonición como si anunciara el fin de una vida con su acto de cobardía. Una bala perdida solo en esta ciudad, solo en este barrio, soleen esta época de bandidos y bravucones de barrio.
Se puede vivir y morir así de rápido, pero esta es mi realidad, es la que me tocó vivir con sus aventuras y desventuras, con sus personajes y sus peligros.
